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Visitias al sitio a partir del 11 de marzo de 2009 |
Inicio del Ajedrez en Monte Grande según el Dr. Mario Dreyer Este relato será incompleto, pues es muy personal y además es difícil el recuerdo de
episodios ocurridos hace muchos años. El primer TorneoFue organizado por ROSSELL y se llevo a cabo en 1927 en la confitería de la Señora de MONDEJO y sus 2 hijas. Participaron 14 ajedrecistas, recuerdo al Sr. RIVERA, al Sr. SAVIO, Don ROBERTO HOERTH, Don ALBINI CHINIVASSI y los vecinos nombrados anteriormente. Gano el torneo mi hermano, PEDRO RUBEN DREYER, el más joven de los participantes, era el único de pantalon corto, moda que se utilizaba en aquella época, 2º fue el Sr. Rivera y 3º, yo, todos separados por medio punto. La Copa Estímulo Los ajedrecistas de la época no podían creer que un adolescente fuera el campeón. El
más incrédulo era el Sr. Rivera, y a manera de revancha se disputo la Copa Estímulo en 1929.
Rivera era un hombre apasionado, pertenecía al gremio de los panaderos, en el que la mayoría
de los integrantes eran anarquistas. Cuando llegaba a jugar, lo primero que hacia era colocar
el revolver encima de la mesa, no sé si a manera de librarse de tan pesada carga o como
intimidación. Si este era su propósito no lo logró, la copa instituida como premio la gané
yo y a Rivera le correspondió el 2º puesto. Finalizada la jornada ajedrecistica se retiraba a
Banfield para participar de la reunión de comisión de panaderos. Este torneo se realizó en la
sede del club Esteban Echeverría, que tenía su secretaría en la calle Robertson 35 (que
luego ocuparía la escuela Nº 6 Juan B. Alberdi). De allí se trasladó a la calle
Ameghino, posteriormente desde los años 30 el torneo se jugó anualmente, primero en el
club Echeverría y posteriormente en la Biblioteca Bernardino Rivadavia, casi desde su
fundación en 1934. Antes del traslado, un campeonato se jugo en el club E. Echeverría,
participaron los de siempre: DREYER (2), SCAGLIA (padre), MANUCCI Leopoldo, CARMONA Emilio
y un odontólogo recién llegado, el Dr. ROMA. En la partida individual me ganó pero Don Carlos
Scaglia que estaba en el 4º o 5º puesto le ganó, al final empatamos el primer puesto. En el
desempate gané yo y con ello el torneo. Mi adversario era muy caballeresco, finalizada la
partida me dijo: "Tengo que celebrar su triunfo y le invito a tomar una copa", concurrimos
al afamado Restaurante Alvarez que hizo época en Monte Grande, estaba situado en Alem 399,
esq. Mariano Acosta. Como ya se habían hecho las 2 de la mañana, mis padres estaban
alarmados, se levantaron, el club estaba cerrado y, con mucha inquietud, llegaron hasta el bar.
Allí me localizaron disfrutando de mi chopp. En la Biblioteca Cuando abrió sus puertas ofreció su sede, era un lugar más adecuado para la práctica de
nuestro juego. Se realizaron varias actividades, anualmente se organizaba el campeonato,
tenía como protagonistas a los Dreyer, al Dr. REBAGLIATI, Don Rosario RUGLIESI, el Sr. GERBICH,
como los mejores 5 tableros. En un plano apenas inferior participaban Don Julio KOYLE,
Hector MARTINELLI, Guillermo MUÑIZ, el Sr. GONZALEZ, solterón empedernido a quien a falta de
otra diversión todas las semanas le daban una despedida de soltero. Completaban la lista los
señores Eloy MAGLIOLO, Roberto HOERTH, Albini CHINIVASSI y otros. Gran palizaEn Vicente Casares vivía un destacado jugador de ajedrez, el Sr. Jesús Guiben. Comenzamos un match a cuatro partidas, me ganó tres. El match estaba definido y no tenía sentido jugar la cuarta. En esa época por exceso de trabajo yo estaba muy tensionado. Años después me enteré de una chismografía a la cuál era ajeno, se habían formado dos bandos, Monte Grande defendiendomé y Vicente Casares adorando a su ídolo: Adonde nos llevan los de afuera. Los matches interclubes El ajedrez adquirió un gran auge y se formalizaron Matches con equipos de pueblos vecinos
como Banfield, y El Fogón de Mármol. El ajedrez debe ser la expresión de la caballerosidad
y recordaré un episodio que pasó con el equipo de Banfield. Yo con un trabajo profesional
impresionante, llegué retrasado a la cita. Era un sábado a la tarde. El Mach era a diez
tableros, cuándo llegué los visitantes habían ganado en nueve, el resultado era irreversible
y dije que no valía la pena jugar. Mi oponente era el 1er. Tablero, había militado en 2ª
categoría e insistía en jugar (se relamía con el 10-0) y por allí me fue bien y mi adversario
se dió cuenta que podía perder. Empezó a despotricar y repetir: "esta partida es tablas". No
me dejaba pensar, y tuve que pararle violentamente el carro, y al final le gané la partida y
se salvó el honor del equipo. El cisma en el ajedrez Increíblemente ocurrió algo insólito, la subcomisión de ajedrez de la biblioteca dispuso
que yo pasara a integrar el elenco del Club Atlético Monte Grande, jamás se registró un
pase tan barato, que resultó caro, pues todos mis amigos me siguieron. Así se consolidó
la practica del juego ciencia en el Club Atlético Monte Grande. La subcomisión del CAMG
escuchó mi consejo y se instituyó como premio para el ganador un juego de ajedrez,
que luego era donado a la institución, que paulatinamente acrecentó su acervo patrimonial. Los maestros que visitarion Monte Grande Varios maestros nos visitaron y jugaban partidas simultaneas. Si mal no recuerdo el primero
fue Juan ILLIUSCAS, maestro caballeresco, hombre culto, había leído mucho y era un agrado
conversar con él. Creo que nos barrio a todos, yo perdí también. Otros visitantes Jacobo BOLBOCHAN hombre vehemente, de gran amor propio, también llegó a ocupar el primer
plano del ajedrez argentino. Llegó a Monte grande al Club Atlético. En la partida individual
trató de sacarme de las líneas clásicas, hizo algunas jugadas para desorientarme y quedo
inferior en la apertura, situación que aproveche bien, paulatinamente incline la partida a mi
favor, le dí mate en medio del tablero, no lo podía creer. Enseguida dijo: tenemos que volver
a enfrentarnos, tiene que darme la revancha. Lo acompaño a la estación a tomar el tren, en el
camino repite el rosario, que seguía cuando subió al tren y desde la plataforma del ultimo
vagón; a la cantilena agregaba el gesto agresivo con la mano derecha que queria pegarme. Ultimo torneoEl último torneo en el que participé se llevó a cabo en el Atlético en 1951. Tenía un trabajo médico abrumador. Ademas diariamente concurría al hospital de Clínicas y, entre estadía y viajes pasaban muchas horas. Como era el campeon del año anterior, tenía que poner en juego el titulo, dar la revancha. Jugué muy mal, perdí partidas increibles y gane otras. Un día me toco jugar con Don Rosario Pugliesi, gran amigo, todos los sabados a la noche venia a cenar y despues jugabamos al ajedrez, eramos de fuerzas parejas. Pero a mi vida le atormentaba un drama. Tenia desde hacia unos dias en asistencia a una niña de doce años (de un empleado de la CADE). Un día la voy a ver, era una chica lúcida y no respondió con coherencia mis preguntas, demoraba mucho , y yo tenía que abreviar el tiempo pues a la noche tenía que jugar al ajedrez. La tomé del hombro izquierdo y le dije: "No te hagas la tonta, contestame lo que te pregunto". El examen clínico era negativo. Al día siguiente, al volver a verla se le habían paralizado los cuatro miembros. Estaba el día anterior en incubación de una encefalitis de una paralisis infantil. Gran disgusto, por supuesto que no la había maltratado pero lo que tenía ante mi vista era espantoso. En los días siguientes dió una paralisis intestinal que se fue agravando. La interne en el hospital, lo llame -en consulta- a mi hermano y llegamos a la conclusión que no habia nada que hacer. Parecía el abdomen una enorme pelota, de la que salian cuatro patitas. Esa noche me tocaba jugar con Rosario, hombre cultisimo, excelente amigo. Mis hijos decian que era el novio de mi casa. Mi cabeza no estaba en el tablero, mi imaginación se habia trasladado al drama que vivia. Esa partida debió haber durado por lo menos una hora y media. A la media hora estabamos en el final y liquidado: torre y rey contra 5 peones que tenia don Rosario y yo solamente 3. Pero al observar el tablero vi que tenia la torre mal colocada y que si simplificaba el juego podia jaquear al rey y torre. No era para pensar si la combinación estaba bien o mal. Lo importante era jugar rápido. El final fue un ping-pong, don Rosario cayó en la celada, le comí la torre y le gané la partida. A las 3 de la mañana le dije a mi hermano: ¿No has visto lo que pasó?. Estaba perdido y gané. ¡Vamos a ver a la chica! . El se retiró a las cuatro, yo me quedé hasta las seis haciendolé masajes en el vientre sin ningún resultado. Me retiré desilusionado. A las 7:50 sonó el telefono. Pensé "malas noticias", pero por el contrario, me comunicaban que había movido el vientre y había mejorado ostensiblemente. Se salvó, poco a poco recuperó la movilidad de sus cuatro miembros, le quedó como secuela la luxación recidinante del hombro izquierdo. La familia que vivia en Guillón -en una quinta- se trasladó a la Capital. Como agradecimiento me regalaron una perra doberman bravisima que no quería ni al que le daba de comer. En cuanto pude me deshice de ella. A pesar de lo mal que había jugado, llegué a la última ronda empatando el 1er. puesto. A medio punto nos seguian dos participantes. En el próximo número la última partida (y fin de las memorias del Dr. Dreyer). |
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